martes, 18 de octubre de 2011

Campesinos se quejan por mal servicio de transporte público.


Dos humildes moradores de la parroquia Tonchigüe, cuyas propiedades la tienen en un tramo de la vía Atacames Muisne, entre las comunidades de Macará y El Aguacate, hacen público su malestar por el maltrato que reciben de los conductores de los vehículos de transporte público, pues estos no se detienen a sus llamados de pare y deben esperar por varias horas hasta, que alguno de ellos, de mejor corazón, detiene el vehículo y les traslada al lugar del destino que hayan escogido.

            Teodoro Sevillano Napa, quien reside en el sector de Macará, señala que, en varias ocasiones, le ha tocado esperar por varias horas un  vehículo que lo pueda trasladar, particularmente cuando lleva los productos de su cosecha hacia los mercados de consumo.

            “Hay veces que llego tarde donde tengo que venderlos, por culpa de los conductores de los vehículos de transportes, pues la mayoría se niega a detenerse cuando le hago alto y continúan su marcha”, refiere el humilde labriego.

            Con la misma situación coincide Amado Bone Rojas, quien tiene una finca en el sector de El Aguacate y afirma que a él también le toca esperar vehículos por varias horas, pues la mayoría de ellos no le quieren llevar sin entender las razones.

            “No sé si será porque me ven que soy de la tercera edad, pero cuando me ha tocado, sin problema les pago los 50 centavos que es el valor normal de El Aguacate a Tonchigüe”.

            Los dos humildes comuneros consideran que lo mismo debe ocurrir con la mayoría de los campesinos que viven a orillas de la vía, por ello hacen pública esta preocupación para que llegue hasta los directivos de las empresas La Costeñita y Del Pacífico, a fin de que se tomen correctivos en este aspecto.
            Por otro lado se informó que, hasta los estudiantes que se educan en Tonchigüe, pasan dificultades por la misma razón y algunos llegan atrasados a sus respectivos establecimientos educativos.

            Se considera que la razón para que muchas veces los vehículos no se detengan es porque van apresurados por marcar la tarjeta en el reloj de control ubicado en Abdón Calderón, pues algunos conductores pierden  demasiado tiempo y luego imprimen demasiada velocidad, sin tomar pasajeros alguno, para llegar a tiempo al reloj controlador.

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